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Las lonas azules y la política de atender las consecuencias

Las lonas azules y la política de atender las consecuencias

Durante años, el PAN ha cuestionado la entrega de apoyos sociales argumentando que muchas veces responden a cálculos electorales más que a soluciones reales. Por eso resulta inevitable observar con atención la distribución de lonas azules impulsada recientemente por dirigentes panistas como Brenda Ruz en plena temporada de lluvias.

La discusión va más allá de una lona. Resulta difícil separar estas entregas del deterioro urbano que durante años se dejó acumular y que hoy vuelve a reflejarse en calles inundadas, afectaciones a viviendas y colonias que enfrentan problemas recurrentes cada vez que llueve con intensidad.

Vecinos de distintos sectores de Mérida llevan tiempo señalando problemas relacionados con mantenimiento insuficiente de pozos, capacidad de absorción limitada y una infraestructura urbana que muestra sus debilidades apenas se registran precipitaciones extraordinarias. Los daños aparecen primero. Las lonas llegan después.

Esa secuencia empieza a pesar en la percepción pública. Primero se acumulan rezagos en mantenimiento e infraestructura; después llegan las inundaciones y las afectaciones a las familias; finalmente aparecen apoyos temporales que ayudan a sobrellevar la emergencia, pero dejan intactas las causas que la provocaron.

La utilidad inmediata de una lona difícilmente está en discusión. Lo que permanece abierto es el debate sobre una ciudad que sigue enfrentando los mismos problemas temporada tras temporada y sobre una forma de hacer política que parece más enfocada en administrar las consecuencias que en resolver las causas.