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CETINA PIDE “NO REMOVER EL PASADO”, PERO LA CARTA DE VILA SIGUE AHÍ

CETINA PIDE “NO REMOVER EL PASADO”, PERO LA CARTA DE VILA SIGUE AHÍ

La polémica por las declaraciones de Viki Wolff sobre una supuesta intención de Israel de apropiarse del agua de Yucatán llevó nuevamente la conversación hacia un antecedente que sí está documentado: la carta de intención firmada en 2021, durante el gobierno de Mauricio Vila, con la Embajada de Israel.

Frente a ese señalamiento, el presidente estatal del PAN, Álvaro Cetina, respondió que le extrañaba que ahora, “después de tanto tiempo”, se pretendiera “mover polvo del pasado”. Su respuesta, sin embargo, no aclara el contenido de aquella carta ni los compromisos que pudieron derivarse de ella; cuestiona, más bien, que el tema vuelva a discutirse.

Ese contraste es importante. La participación de empresas israelíes en Pro Agro Innovación 2026 no demuestra que el actual gobierno haya entregado o comprometido el control del agua de Yucatán. Fue una feria comercial con compañías de distintos países, entre ellas firmas israelíes especializadas en tecnología agrícola e hídrica.

Lo que sí ocurrió institucionalmente fue en 2021: la administración de Mauricio Vila estableció una cooperación con Israel en once materias, entre ellas calidad del agua, agricultura y seguridad pública. Posteriormente se documentaron capacitaciones y acciones relacionadas con tratamiento de aguas residuales y captación pluvial.

Por eso la respuesta de Cetina deja una pregunta abierta: ¿por qué considerar “polvo del pasado” un documento público cuyos alcances todavía forman parte de la discusión? El tiempo transcurrido no modifica quién lo firmó ni vuelve irrelevante conocer qué compromisos produjo, qué seguimiento tuvo y cuál fue su tratamiento institucional.

La discusión no necesita rumores ni exageraciones. Viki Wolff no ha presentado pruebas de que Israel pretenda apropiarse del agua de Yucatán. Pero tampoco se puede borrar que la relación institucional en materia hídrica comenzó durante el gobierno de Mauricio Vila. Si el PAN considera que aquella carta no comprometió nada indebido, la mejor respuesta no es pedir que se deje de mirar al pasado: es explicar con claridad qué se firmó y hasta dónde llegó.