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DE JAPAY A PALACIO: UN RALLY MEDIÁTICO DEMASIADO OPORTUNO

DE JAPAY A PALACIO: UN RALLY MEDIÁTICO DEMASIADO OPORTUNO

Lo ocurrido con Josefina Ramos empezó como un reclamo ante JAPAY y terminó convertido en una cobertura de prácticamente todo el día: protesta frente a la dependencia, bloqueo de calles, traslado a Palacio de Gobierno, lluvia, funcionarios acercándose, rechazo de interlocutores y una exigencia cada vez más específica de hablar personalmente con Joaquín Díaz Mena.

La secuencia llama todavía más la atención cuando se incorpora lo ocurrido un día antes. Según la información oficial, el gobernador ya había escuchado personalmente a Josefina y canalizado su petición para seguimiento. Durante la jornada siguiente también intentó atenderla personal de JAPAY y finalmente acudió hasta Palacio el propio director del organismo. Aun así, la escena continuó creciendo y generando nuevos capítulos mediáticos.

Hay además una recurrencia. Apenas semanas antes, Josefina ya había llevado otro trámite hasta la vía pública para exigir atención sobre una pensión. Ahora volvió a repetirse una dinámica semejante: dependencia, calle, exposición pública, exigencia de una autoridad de mayor nivel y permanencia hasta conseguir máxima visibilidad.

Y todo esto ocurre en un momento políticamente muy conveniente. Mientras Yucatán comenzaba a discutir nuevamente la carta de intención que Mauricio Vila firmó con la Embajada de Israel en 2021, con cooperación en materias como agua y agricultura, la conversación pública encontró de pronto otra historia mucho más emocional: una mujer adulta mayor frente a Palacio, bajo la lluvia, reclamando al gobernador.

La coincidencia por sí sola no resuelve quién mueve qué, pero la repetición del método, la cobertura por capítulos y el momento en que aparece sí levantan una sospecha legítima sobre el rendimiento político del episodio. Mientras las preguntas sobre Vila, Israel y aquella carta comenzaban a crecer, la atención se desplazó durante horas hacia Joaquín Díaz Mena.

Josefina tiene derecho a reclamar y exigir una solución. Lo que también merece observarse es quién convierte cada nueva escena en un nuevo producto mediático y quién obtiene beneficio político de mantenerla viva, incluso cuando ya existen funcionarios interviniendo y canales institucionales abiertos.

La pregunta ya no es únicamente qué reclamaba Josefina. También vale preguntar por qué una protesta individual terminó convertida en un rally mediático justo cuando otro expediente empezaba a incomodar al PAN y a Mauricio Vila.