Conciertos millonarios: La cuenta que el “Más con menos” no termina de explicar.
Mientras Cecilia Patrón sostiene que su administración busca “hacer más con menos”, los contratos vinculados con conciertos, espectáculos y otras contrataciones abren una cuenta difícil de acomodar dentro de ese discurso: Comercializadora Liber acumula durante 2026 montos cercanos a los 60 millones de pesos, incluidas acciones relacionadas con Visit Mérida.
La cifra cobra mayor relevancia al revisar cuánto terminó pagando el Ayuntamiento por algunos espectáculos.
Yuri supera los 7.2 millones de pesos, Reik ronda los 8.7 millones y Caifanes alcanza los 9.28 millones. Al contrastarlos con referencias habituales de contratación de los artistas, aparece una diferencia conjunta superior a 10 millones de pesos.
Ahí está una cuenta que merece claridad.
El caché del artista es solamente una parte de un espectáculo y una producción completa puede incorporar escenario, audio, iluminación, transporte, hospedaje, logística y otros servicios. Precisamente por eso, si la factura municipal termina varios millones por encima de la contratación artística, importa conocer con precisión qué se pagó con esa diferencia y cuánto costó cada componente.
Pero los casi 60 millones de pesos permiten una segunda lectura.
Los conciertos no producen únicamente entretenimiento. Cada presentación genera convocatoria, publicidad, escenarios, fotografías, videos, publicaciones, cobertura, interacción y miles de personas reunidas alrededor de una actividad organizada y comunicada por el Ayuntamiento.
Y esa fórmula se ha repetido durante los primeros dos años de Cecilia Patrón: conciertos, festivales, bailes, carreras, activaciones, branding y producción audiovisual han mantenido una presencia pública constante de las marcas municipales y de la propia administración.
El espectáculo termina. Su rendimiento comunicacional continúa.
Por eso el asunto ya rebasa la discusión sobre cuánto cuesta traer a Yuri, Reik o Caifanes. Estamos frente a decenas de millones de pesos contratados alrededor de eventos y otras acciones que, al mismo tiempo, generan exposición para el gobierno municipal.
Cecilia presentó su segundo año bajo las ideas de “orden” y “hacer más con menos”. Los contratos colocan una prueba concreta frente a ambas: concentración del gasto en un proveedor, diferencias millonarias frente a los cachés de referencia y una agenda de eventos que también funciona como escaparate permanente de la administración.
Si esto es “hacer más con menos”, los casi 60 millones obligan a preguntar dónde quedó exactamente el “menos”.


