Artesanos de Chichén Itzá: ¿Inconformidad colectiva o interés de unos cuantos?
Un grupo de artesanos de la zona arqueológica de Chichén Itzá manifiesta su inconformidad ante lo que consideran una maniobra que pone en riesgo el sustento diario de decenas de familias que dependen de la venta de artesanías en el sitio.
Según, mientras la mayoría de los artesanos aceptó y cumplió con el proceso de registro previo establecido para el ingreso a la zona arqueológica, un reducido grupo se ha negado a hacerlo. Ese grupo —identificado en el posicionamiento como Pablo E., Teresa D. S., Mariana M. Y., Juan G. E., Esteban C. C. y el guía Eric C. P.— es señalado por otros artesanos de difundir información falsa y generar temor entre sus compañeros, con el fin de mantener el control sobre el cobro de espacios dentro del área.
De acuerdo con testimonios que circulan en redes, la negativa a registrarse no respondería a una inconformidad generalizada, sino al interés de un grupo particular por conservar una forma de autoridad informal sobre el resto de los artesanos. Uno de los testimonios recibidos señala que resulta injusto que el sustento de muchas familias dependa de la postura de unos cuantos, y otro añade que lo único que buscan es continuar con su actividad habitual.
El contraste es claro: por un lado, un sector mayoritario que optó por cumplir con el proceso de registro para poder seguir trabajando con normalidad; por el otro, un grupo minoritario cuya negativa —según los señalamientos— estaría más relacionada con intereses propios que con una defensa genuina de sus compañeros.
Para las familias que viven de la venta de artesanías en Chichén Itzá, la prioridad no es el conflicto, sino la certeza. La comunidad artesanal tiene derecho a que el proceso de registro se aplique con claridad y sin condicionamientos, para que la incertidumbre que hoy enfrentan no dependa de la voluntad de unos cuantos.
