¿Bienestar animal o narrativa institucional?
En la Semanera, la alcaldesa Cecilia Patrón aseguró que el Ayuntamiento esterilizó a los perros del Parque Ecológico del Poniente y que permanecen en el lugar porque así lo pidieron los vecinos.
Sin embargo, el Centro de Orientación Perpopolis, asociación civil dedicada al bienestar animal, sostiene que las esterilizaciones fueron realizadas por su equipo y con recursos propios, como parte de su programa permanente. Si esa versión es correcta, la primera pregunta es inevitable: ¿por qué el Ayuntamiento presentó esa acción como propia?
La segunda contradicción resulta todavía más delicada. Mientras la autoridad afirma que los vecinos solicitaron mantener a los perros en el parque, en redes sociales y en reportes ciudadanos abundan denuncias por ataques, presencia de jaurías y exigencias para que el Ayuntamiento intervenga y retire a los animales del espacio público.
Y ahí aparece el verdadero debate. Si la estrategia municipal consiste en capturar, esterilizar y liberar, pero las quejas por jaurías continúan, la discusión ya no es quién se tomó la foto o quién se colgó la medalla. La pregunta es si esa política pública realmente está resolviendo el problema que viven quienes utilizan diariamente los parques de la ciudad.
Porque el bienestar animal y la seguridad de las personas no deberían presentarse como objetivos incompatibles; una administración pública está obligada a garantizar ambos.


