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La alcaldesa habló de factibilidades; la ciudad espera responsabilidades

La alcaldesa habló de factibilidades; la ciudad espera responsabilidades

Desde Cuenca, Ecuador, donde participaba en un congreso sobre financiamiento para el desarrollo urbano sostenible, Cecilia Patrón intentó responder a los cuestionamientos por los apagones y la presión que enfrenta la infraestructura de Mérida. La alcaldesa aseguró que el Ayuntamiento no entrega permisos de construcción sin contar previamente con la factibilidad de la Comisión Federal de Electricidad.

La explicación reduce décadas de crecimiento urbano a la existencia de un documento técnico. Que un desarrollo cuente con disponibilidad eléctrica no aclara quién evaluó el impacto acumulado sobre las vialidades, el agua, la movilidad, el drenaje, la recolección de residuos, las áreas verdes y los demás servicios que hoy presentan rezagos evidentes.

Mérida no se expandió de manera espontánea. Cada fraccionamiento, plaza comercial, cambio de uso de suelo y ampliación de la mancha urbana requirió decisiones municipales. Durante décadas, las administraciones panistas promovieron a la ciudad como un destino para vivir, invertir y desarrollar proyectos inmobiliarios, mientras la infraestructura avanzaba a un ritmo distinto.

La propia Cecilia Patrón ha reconocido que el tamaño actual de Mérida dificulta la atención de los servicios. Esa admisión obliga a revisar cómo se autorizó el crecimiento y qué previsiones acompañaron las decisiones que transformaron el territorio. Presentar ahora la factibilidad eléctrica como garantía suficiente deja sin respuesta la responsabilidad que corresponde al Ayuntamiento como principal autoridad en materia de desarrollo urbano.

El contexto añade otra contradicción. Mientras la alcaldesa buscaba recursos en un encuentro internacional sobre ciudades sostenibles, en Mérida se desarrollaban las mesas de planeación de Renacimiento Mérida, donde autoridades, especialistas y ciudadanía discutían agua, vialidades, seguridad e infraestructura metropolitana. Su presencia era esperada en una conversación directamente relacionada con la ciudad que gobierna.

Los apagones hicieron visible una presión que también aparece en las inundaciones, el tránsito, el calor urbano y el deterioro de distintos servicios. Todos estos problemas tienen historias propias, aunque convergen en una pregunta que la explicación municipal no alcanza a responder: ¿quién asume la responsabilidad por el modelo de crecimiento que produjo la Mérida de hoy?

La ciudad necesita coordinación con las instituciones responsables de la energía, pero también una autoridad municipal capaz de reconocer que su función rebasa la revisión de factibilidades. Planear implica anticipar, establecer límites y asumir las consecuencias de las decisiones acumuladas. El deslinde puede explicar un trámite; difícilmente explica la ciudad.