MÉRIDA 2050: UN NUEVO PLAN PARA PROBLEMAS QUE SIGUEN ABIERTOS
Mérida vuelve a estrenar instrumento de planeación urbana. El nuevo Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, con visión a 2050, fue ratificado por el Cabildo en agosto y promete crecimiento ordenado, sustentable y funcional. El problema es que llega después de un PMDU vigente desde 2017 y de un proceso de modificación que desde 2020 ya buscaba corregir varios de los mismos problemas.
La ciudad tampoco esperó a que los documentos se pusieran de acuerdo. En diez años, Mérida creció alrededor de 22%, prácticamente el doble del promedio nacional, y hoy supera el millón de habitantes. Más población, nuevos desarrollos, mayor presión vial y expansión comercial obligan a preguntar cuánto de la planeación anterior consiguió realmente anticipar ese crecimiento y cuánto terminó simplemente administrándolo.
El nuevo programa contiene zonificación, criterios estratégicos e instrumentos de gestión. Lo que todavía deberá demostrar es su capacidad para convertirse en obras, regulación efectiva y resultados medibles. Un documento puede definir el rumbo; la prueba empieza cuando toca explicar qué se hará primero, cuánto costará, de dónde saldrán los recursos y cómo sabrá el ciudadano si funcionó.
Después de años de planes, modificaciones y actualizaciones, Mérida necesita algo más difícil que presentar otra visión de largo plazo: demostrar que la planeación puede modificar problemas que ya están en la calle.
¿Qué debería medir el Ayuntamiento dentro de cinco años para demostrar que el PMOTDU 2050 no terminó convertido en otro documento de buenas intenciones?


