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Renán dejó el problema; Cecilia dejó vencer el expediente ¿Dónde quedó el orden municipal?

Renán dejó el problema; Cecilia dejó vencer el expediente ¿Dónde quedó el orden municipal?

El caso de las luminarias se convirtió en uno de los mayores pasivos políticos de las administraciones encabezadas por Renán Barrera Concha. Durante años, la controversia estuvo asociada a un posible daño patrimonial estimado en 588 millones 761 mil pesos, una cifra que marcó buena parte de la discusión pública sobre el manejo de los recursos municipales.

Hoy, la Contraloría Municipal sostiene que ya no es posible fincar responsabilidades administrativas porque los plazos legales vencieron.

La discusión jurídica podrá darse por concluida. La discusión política apenas comienza.

Porque los plazos no vencen solos. Transcurren mientras existen autoridades responsables de investigar, integrar expedientes, determinar responsabilidades y evitar que los casos lleguen a un punto donde ya no sea posible actuar.

Y ahí aparece una pregunta incómoda para la administración de Cecilia Patrón.

La alcaldesa ha construido buena parte de su imagen pública alrededor del orden, la supervisión, el cumplimiento de reglamentos y la aplicación estricta de normas para la ciudadanía. Es un discurso que aparece constantemente cuando se habla de inspecciones, sanciones, operativos y vigilancia municipal.

Sin embargo, uno de los expedientes más importantes en la historia reciente del Ayuntamiento terminó sin responsables administrativos.

El expediente no concluyó después de una explicación capaz de despejar las dudas que acompañaron el caso durante más de una década. Concluyó porque los plazos legales vencieron, y ese desenlace coloca inevitablemente bajo escrutinio a la administración que tuvo bajo su responsabilidad los mecanismos institucionales encargados de revisar el caso.

Si el Ayuntamiento tiene capacidad para supervisar comercios, vigilar espacios públicos y exigir cumplimiento a miles de ciudadanos, ¿qué ocurrió con los mecanismos institucionales que debían impedir que un expediente asociado a casi 589 millones de pesos llegara al vencimiento de sus plazos?

La pregunta ya no es únicamente qué ocurrió con las luminarias durante los gobiernos de Renán Barrera.

La pregunta también es qué ocurrió durante el gobierno de Cecilia Patrón para que uno de los casos más emblemáticos del municipio terminara archivado sin consecuencias administrativas firmes.

Porque cuando se habla de orden municipal, la ciudadanía espera que ese principio también alcance a quienes administran los recursos públicos.

¿Dónde está el discurso del orden municipal cuando se habla de 588 millones de pesos?

¿Esa es la forma en la que se cuidan los recursos de los meridanos?

Los expedientes se archivan.

Los 588 millones permanecen.